

Mi historia
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Hasta mis 30 años, me sentí bastante perdida vocacional y profesionalmente. No tenía un rumbo claro ni certezas firmes sobre qué quería hacer. Solo había una pequeña intuición que aparecía una y otra vez: la docencia. Algo en acompañar procesos de aprendizaje, me llamaba, aunque todavía no sabía bien cómo ni desde dónde.
Movida por esa inquietud, comencé a formarme en pedagogía para acercarme a ese mundo que me atraía, pero que sentía lejano. Y fue casi por casualidad que di mis primeros pasos como docente particular. Una estudiante me contactó y me pidió que la preparara para rendir Contabilidad Financiera. Yo ni siquiera me dedicaba a preparar esa materia. De hecho, la contabilidad había sido mi gran desafío en la facultad.

Aun así, algo me impulsó a intentarlo.
Así fue como en el año 2021 tuve a mi primera alumna, Valentina, quien confió en mí para prepararse y rendir su final. En ese proceso empecé a descubrir algo que no había visto antes: sentía una profunda pasión por enseñar la materia, por explicarla de manera simple, por acompañar desde la cercanía y la empatía. Ahí entendí que ese era mi camino.
Desde entonces, la docencia se transformó en una vocación vivida desde el servicio, el compromiso y el respeto por los tiempos de cada estudiante. Enseñar contabilidad dejó de ser solo transmitir contenidos y pasó a ser acompañar procesos, sostener, ordenar, dar confianza y ayudar a que otros también se animen.
Además de docente, soy una persona muy creativa y divertida. Me interesa el camino del autoconocimiento, el desarrollo personal, el arte y la naturaleza. Incursiono en otro proyecto lejos de lo académico donde comparto mi pasión por las Finanzas Personales. Creo en aprender sin miedo, con disfrute y humanidad. Soy mamá de tres hijos: uno humano (Ángel) y dos perrunos (Cocó y Vera) y me considero un alma joven, curiosa y vital. Me gusta bailar, leer, reírme y seguir aprendiendo siempre.
Hoy acompaño a estudiantes desde un lugar académico sólido, pero también cercano y humano, convencida de que aprender puede ser una experiencia transformadora cuando se hace desde la confianza y el encuentro.
